sábado, 2 de noviembre de 2013

Pablo Echarri tiene cine propio



Cada vez que se da la ocasión, recuerda que después de todo y a pesar de las luces de la fama, es un pibe de Wilde. “Sala Pablo Echa­rri” es el nombre que deci­dieron ponerle los veci­nos a su recientemente es­trenado espacio de cine.


Este fin de semana, el ac­tor se hizo presente en el corazón de la zona sur pa­ra dejar al descubierto la placa que lo homenajea. “Es una mezcla de cosas. Alegría, orgullo y un poco de sorpresa”, dijo Pablo Echarri en charla exclusiva con Crónica.


También resal­tó que “siento felicidad porque alguien haya bau­tizado así un emprendi­miento de vecinos que recuperaron un espacio con una función social muy importante”.


El galán, que nació y se crió en la ciu­dad, confesó que “me gus­taría tener a mi viejo acá para que lo vea”. “Lo lindo de la designación es que no tiene un tinte deli­berado, sino que es un grupo de gente que empe­zó a soñar y pensó en mí por la cercanía, por la suerte que he tenido yo de desarrollar y vivir de lo que quiero. Que sea de corazón me pone más contento todavía”, con­cluyó.


Cinema Paradiso


En un discurso emotivo, Echarri habló de cómo el nuevo espacio barrial era una recuperación social, porque “el cine había sido a comienzos del siglo XX, un entretenimiento para las masas populares. Eso se terminó y los espacios se fueron perdiendo, jun­to con la unión del barrio. Cuando uno mira una pe­lícula en su casa, no tiene la posibilidad de conec­ tarse con sus vecinos. Y venir al cine es un acto hermoso”.


Asimismo, vol­vió a recordar a su padre y a su familia. Contó, con sonrisas, que se encontró con gente querida, sus ve­cinos y clientas de cuando trabajaba como vendedor en un local de indumen­taria.


El protocolo siguió con el descubrimiento de la pla­ca que indicaba “Sala Pa­blo Echarri” en las puertas del cine, y una función de la película “La vida es be­lla”, de Roberto Benigni, elegida especialmente por el protagonista de “Mon­tecristo”.


Él y su familia se quedaron hasta el final del filme, y sus últimas palabras antes, en esa tar­de mágica, fueron de agra­decimiento “a todos los que hicieron posible este mimo hermoso que voy a llevar siempre en mi cora­zón. Estas cosas son las que me ayudan a tratar de ser mejor todos los días. Me siento como en Cine­ma Paradiso”.



Pablo Echarri tiene cine propio

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